¿Y Si Te Llamo?

Tengo el número marcado,
tiembla el pulso todavía;
no sé si contestaría
o si ya me habrá olvidado.
Solo falta un solo lado,
un número por marcar;
y me pongo a imaginar
si tu voz dirá mi nombre
o quizá otro hombre se asombre
cuando te oiga conversar.

Listo, comienzó a timbrar,
cada tono me estremece;
mi valor se desvanece
y no deja de sonar.
No lo puedo controlar,
la esperanza está latente;
mi silencio está al pendiente
de tu voz al otro lado,
y mi pecho acelerado
late frágil e impaciente.

De repente todo calla,
y responde otra señal;
no es tu voz, es digital
la que fría me avasalla.
Mi ilusión apenas halla
una excusa en el desvelo;
yo murmuro con recelo
lo que nunca te dije antes,
y mis dudas vacilantes
se me quedan en el hielo.

Desecho este intento a un lado,
y respiro todavía;
tal vez hoy no tocaría
hurgar lo que no ha sanado.
Dejo el intento aplazado,
que descanse el corazón;
mañana, sin la presión,
tal vez vuelva a decidirme,
y con calma vuelva a oírme
marcando esta intención.