Un café:
para no llorar, para suspirar hondo,
para escribir poemas, para irme en pensamientos,
para gritarle a mis miedos,
para ejercitar mi resiliencia,
para conversar con tu ausencia,
para planear otra cita,
para caminar en los recuerdos,
para reclamarle a la luna nueva,
para imaginar tu sonrisa,
para disfrutar un cappuccino con canela,
para corregir mi libro de poemas,
para iniciar otra décima espinela.
Es una cita conmigo…
yo mismo me invité,
preparé mi café y
hoy estoy feliz que acepté.