Soy Un Mentiroso

Les pido perdón por esto.

Me lo han dicho. Lo he confirmado. Soy un mentiroso.
Los engañé todo este tiempo. Medio siglo.

Al nacer me dieron esta tarea: caballero protector.
Ese es mi nombre, Willy.
Al nacer me dieron una armadura, una espada, una tarea.

Nunca fui un caballero.
La armadura pesaba siempre,
mis hombros se cansaban pronto
y terminaba dañando mi presente.

Muchas veces he llorado solo,
tuve miedo ante los dragones de la ansiedad,
me cansé de pelear por lo que quería,
imaginé un mejor mañana y solo había oscuridad,
necesité descansar; respirar hondo un instante,
caminé sin saber cuál era el destino,
no fui valiente, solo fingía todo el tiempo;
sonreía guardando una lágrima para después,
temblaba sin parar con latidos sobrepuestos,
necesité un abrazo de la soledad;
pero hasta ella solía estar en buena compañía.
Hoy camino más lento, tanteando el futuro,
mirando el sendero pasado, mis derrotas,
mis huidas, mis silencios; fuerzas débiles,
las batallas del ayer que nadie reconoce,
la sangre en el campo de las decisiones,
y con todo esto, ¿debería mostrarme victorioso?
Les mentí. He aquí su mentiroso.

Los engañé todo este tiempo,
nunca fui un caballero protector;
pero claro, ¿decirlo ahora? – ¿confesarlo en un discurso?
Eso no se vería bien en un día como hoy.

Les sonrío, les agradezco;
es lo que queda de este mentiroso.