Dejaron de ser pequeños
y es como debe de ser,
ellos tienen que crecer
y deben cumplir sus sueños.
Sí, ya no son mis pequeños
aunque jamás dejarán
de ser míos y mi afán
porque yo decidí amarlos
y también decidí guiarlos
obviamente ese es el plan.
Padre soy cuando tropiezan
y también cuando se van,
cuando dudan del afán
con que sus pasos empiezan.
Si las sombras los apresan
les daré calma, razón,
la ayuda de una oración
para andar en el camino
y persigan su destino
¿hay mejor triunfo y emoción?
A ver, no me feliciten
¿piensan que lo hago por eso?
eso sería un exceso
aunque ustedes no lo griten.
Quisiera que ellos me imiten
que sean mucho mejores,
valientes, trabajadores
que no abandonen su fe
porque solo así sabré
que ya somos vencedores.