Tu mirada y luego tu sonrisa…
¿O es primero tu sonrisa y luego tu mirada?
Bueno, pensándolo bien,
creo que es indistinto,
porque a veces te miro
y extraño tu sonrisa,
y a veces me sonríes
y me olvido de tu mirada.
Tengo sensaciones mezcladas,
y me da curiosidad,
como quien intenta descubrir
una fórmula secreta:
¿Qué me hace sentir así?
¿Qué haces?
¿Cómo lo haces?
Es química disponible
en dosis inexactas,
cuando decides mezclar
tu mirada con tu sonrisa,
justo cuando mi pH emocional
está expuesto a tanta inspiración.
Solo reacciono: te escribo,
y mi corazón hace experimentos
que la ciencia no entiende
y saltan las preguntas.
Prefiero seguir sin saber,
me gusta no entender
qué elemento de tu sonrisa,
qué compuesto de tu mirada,
o qué improbable combinación
hace que, entre tanta química,
mi corazón quiera esta emoción.