Tenemos un abrazo en pausa.
Está guardado y bien cuidado,
durmiendo,
descansando del dolor
y la distancia.
Toma fuerzas,
guarda ganas,
sueña
y suspira profundamente.
Tenemos un abrazo en pausa.
Y aunque no quieras,
sé que estás pensando en ese día;
que estás nerviosa,
que estás sonriendo
solo de imaginarlo,
cuando finalmente sientas
el poema en ese abrazo.
Tenemos ese abrazo
con la agenda abierta.
Es un abrazo eterno
que tiene un “no” por ahora;
un abrazo sincero
que calma la ansiedad de la espera.
Es un abrazo sin caducidad,
uno que sigue latiendo
sin arritmia,
esperando su momento.
Tenemos ese abrazo.
Dime que “no”,
por ahora.
Mis brazos
siguen abiertos.