Hola mi amor,
decía él cuando entraba en su mundo,
a sus sueños, a sus secretos;
con sus ojos enfocados en su sonrisa,
siempre esperando la misma respuesta,
esa que sólo ella sabía.
Hola mi amor,
respondía ella mientras lo miraba,
mientras se estremecía,
mientras abría sus puertas de par en par.
El mundo se pausaba,
el tiempo se sumaba a la eternidad.
Al final, cuando el sueño terminaba,
otra vez se comenzaban a buscar.