Decides que no existo,
limitas mi existencia
al simple valor de un número;
no te gusta la idea de verme,
de mostrarme, de llevarme,
de que yo dé mis siguientes pasos.
Me dicen que te dé mi tiempo,
que te regale mi esfuerzo,
que solo así serás feliz
y tendré tu venia para surgir.
Decides quien me ve,
prefieres que se distraigan
y que caigan hipnotizados
para que caminen en trance
y que no les alcance
el tiempo para respirar.
Mi arte no respira de tus 1 y 0,
mi poesía se mantiene;
¿debo condicionarme a tus memes?
Calla ese ruido digital
que no está mal dejar volar
las letras de un poema,
eso no condena.
Eres un algoritmo,
eres invisible; pero no invensible;
traigo décimas eternas,
traigo el nombre de mi ansiedad
mezclado entre puntos;
pero quieres limitar mis impulsos,
¿dices que no existo?
mira como insisto
y ahora, ya me has visto.