Tu voz parece de otro tiempo,
no tiene aquel tono cálido de antes,
ni la complicidad de siempre,
solo son palabras;
y tu afecto es, ahora, discreto.
En tus mensajes ya no hay mensaje.
Tu voz parece de otro tiempo,
no tiene aquel tono cálido de antes,
ni la complicidad de siempre,
solo son palabras;
y tu afecto es, ahora, discreto.
En tus mensajes ya no hay mensaje.