Yo la había visto antes,
pero hoy es distinto:
es una chispa, un destello,
un pellizco suave en el alma;
y todo por su culpa, su sonrisa.
Yo la vi ayer,
fue apenas un instante,
pero suficiente para imaginarla,
para dibujarla en este poema.
Yo la veo hoy.
Anda envuelta en su elegancia,
anda rodeada de sus canciones,
anda palpitando emociones,
anda dibujando un abrazo,
anda suspirando por este verso.
Yo la veo ahora.
Es poesía entre líneas,
es poesía sin permiso,
es poesía porque me mira,
sin aviso.
Ella lo sabe y yo lo sé:
escribo porque me ve siempre;
y aunque no sé por qué me ve,
yo solo pido:
por favor,
no dejes de mirarme.