Cuando vuelva a verte,
espero acordarme,
y tener mis gafas de sol.
No para protegerme de la luz,
sino de tus ojos.
Porque sé que,
cuando te tenga enfrente,
voy a querer mirarte
como si nada hubiera pasado.
Voy a intentar sonreír
y, quizás, preguntarte cómo estás
con la naturalidad
de quien ya no siente nada.
Pero mis ojos…
ellos no saben mentirte.
Por eso,
cuando vuelva a verte,
déjame esconderlos detrás de unos lentes oscuros.